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Ondas de calor, sequías y… huracanes más potentes: Así es El Niño ‘travieso’ que amenaza a México

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Prepara el kit para sobrevivir dentro de un horno… y para el diluvio. México podría enfrentar una mezcla de olas de calor intensas, sequía, lluvias y huracanes más fuertes debido al regreso de El Niño, fenómeno que apunta a sentirse con fuerza este año. En otras palabras: tendremos días en que estaremos en un asador y otros en los que necesitaremos trajineras para los aguaceros sorpresa.

Aunque suena como un escenario apocalíptico, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) pidió mantener la calma por los efectos de El Niño, pues, dijo, se trata de eventos que ya hemos enfrentado en el pasado.

Francisco Estrada Porrúa, del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, explicó que El Niño está en fase neutra, pero se espera que evolucione a una fase cálida en los próximos meses.

Hasta ahora, los modelos climáticos prevén que el punto máximo de El Niño ocurra entre septiembre y octubre, con una intensidad de moderada a alta, e incluso parecida a las condiciones que México vivió en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

¿Qué es el fenómeno de El Niño y por qué preocupa su impacto en el clima?

El Niño es un patrón climático recurrente en el océano Pacífico. Surge de la interacción entre este y la atmósfera y se caracteriza por las altas temperaturas del mar, lo que altera los patrones de lluvia, temperatura y fenómenos extremos.

“Lo altísimamente probable es tener un fenómeno de intensidad de moderada a alta, probablemente pudiera ser un evento histórico”, advirtió el investigador de la UNAM.

Será hasta la conclusión de la primavera cuando haya mayor certeza sobre la magnitud real del fenómeno, aunque desde ahora, los expertos llaman a prepararse.

En un contexto de cambio climático, sus efectos pueden intensificarse, advierten los especialistas. Una atmósfera más cálida, por ejemplo, almacena más vapor de agua, lo que incrementa la intensidad de las lluvias cuando ocurren eventos extremos.

Lluvias más intensas… o sequías más severas, las consecuencias de El Niño

Históricamente, los episodios fuertes de El Niño en México se asocian con menos lluvias y los meses más secos, especialmente en el norte y centro del país.

Sin embargo, investigaciones recientes advierten que, durante el verano, también aumenta la probabilidad de lluvias intensas en cortos periodos, lo que genera un escenario de contrastes: sequías prolongadas seguidas de precipitaciones extremas.

Otro foco de preocupación está en el Pacífico, donde se prevé una mayor formación de tormentas tropicales y una rápida intensificación de los ciclones durante la temporada de huracanes 2026.

Esto se debe a que las temperaturas del mar podrían alcanzar niveles extraordinariamente altos de calor, especialmente frente a las costas de California y Baja California. El calor del océano es el ‘combustible’ que permite que los ciclones se fortalezcan.

México prevé que la temporada de lluvias 2026 inicie en mayo con mayor actividad ciclónica en el Pacífico y temperaturas superiores al promedio, según Conagua.

Tras el intenso calor, El Niño 'cerrará' con meses de lluvias intensas en distintas regiones del país.

¿Cómo será la temporada de huracanes en México con la presencia de El Niño?

Antes de irte de vacaciones en verano, ten en cuenta que el inicio de la temporada de huracanes 2026, en junio, podría ser especialmente preocupante. La costa del Pacífico mexicano se perfila como una de las zonas más vulnerables.

Según Conagua, a partir de julio se espera que las lluvias disminuyan o estén por debajo del promedio en varias regiones del país, incluyendo noreste, centro, oriente, sur y sureste.

Además, se prevén temperaturas por arriba del promedio histórico durante gran parte del verano, así como un alto potencial de ondas de calor en México, particularmente en el noreste.

La transición hacia el fenómeno de El Niño ocurrirá entre mayo y julio. Según los pronósticos de los especialistas, se fortalecerá durante el pico de la temporada de ciclones, entre agosto y octubre.

Aunque aún hay incertidumbre sobre su magnitud exacta, los expertos coinciden en que México podría enfrentar un escenario climático complejo en los próximos meses

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